¡Adelante A Toda Maquina!

Jamás pensé que el tiempo pudiera pasar tan rápidamente. Ya voy por la sexta semana del año escolar. ¡Tantas cosas han pasado en tan poquito tiempo! Hace tres semanas fui seleccionada para ser jefe de redacción del periódico de mi escuela, The Howler, y editora de la sección de deportes y asuntos académicos del anuario El Coyote. ¡Estaba exaltada! Es un honor para mí ser parte del legado, y de la historia de mi escuela.

Ser editora del periódico es algo que yo deseaba ser desde el verano. Hay tantas cosas que están pasando al mismo tiempo, que es difícil para gente como yo—que tiene mucho que hacer—mantener información de todo. Los planes de graduación, la fecha de vencimiento para solicitar admisión a la universidad o colegio, y los efectos del llamado senioritis, los eventos escolares, y la importancia de reciclar, son tantos asuntos de interés para diferentes personas, que yo quiero ser la persona que les ofrece lo más fácil: un papel con toda la información que necesiten. ¡Me fascina estar en esta posición, donde yo soy la que determina las fechas de entrega (o deadlines), reviso los artículos, y todo lo relacionado con ser editora de un periódico. ¡Me siento tan orgullosa!

Además de mis interminables responsabilidades como editora, tengo un bulto lleno de tareas de mis clases universitarias. Estoy tomando dos clases después que salgo de la escuela. Los martes tomo Psicología 2301, y los miércoles tomo Apreciación del Arte 1301. Cada clase equivale a de tres a seis horas de créditos universitarios. Mi día comienza a las  6:45 de la mañana  (práctica de baile), y casi siempre que tengo clases de noche llego con mucho sueño a casa. Es difícil, aunque también es algo que será recompensado en mi futuro.  No es difícil encontrar lo agridulce de la situación. He llegado a apreciar mis fines de semana—aunque casi todos se encuentran llenas de tarea.

Como estudiante de último año de secundaria, me he encontrado con tantas oportunidades que mi distrito nos ofrece. Precisamente ayer todos los estudiantes que se encuentran en camino de graduar el semestre que entra, asistieron al “Día de Colegio” que las consejeras  establecieron. ¡Era más que estupendo! Mis compañeros y yo estábamos encantados cuando vimos a más de 30 representantes de diferentes colegios y universidades. Yo espero recibir buenas noticias de la Universidad de Texas-Pan American y de la Universidad de Texas. Cuando platiqué con las personas de estos colegios y universidades noté que sus programas de comunicación—que es lo que voy a estudiar—son excelentes. 

Las distintas universidades y colegios me informaron que mis puntuaciones de ACT son muy importantes. Éstas y mis calificaciones académicas serán lo que ellos toman en cuenta para aceptarme. ¡Estoy deseosa de tomar mi examen ya! Les quiero demostrar a todos que es serio lo que quiero hacer con mi vida. La dedicación que demuestras en ese examen es la dedicación que te perseguirá el resto de tu vida. Aunque tenga que trabajar un poco más, yo sé que voy a pasar con excelentes calificaciones.

Ser estudiante de último año no es lo que muchos piensan—no hay tiempo para estar calmada, tener  paciencia, o estar relajada. Todo lo contrario. Me encuentro empujada y moldeada; ha sido el año más  frenético que jamás ha tenido.  Es todo un apuro; hay muchas cosas que necesito hacer, pero hay muy poco tiempo, y el futuro necesita comenzar cada día. Me siento tan alborotada, y tan agradecida de que haya mucha gente con tanta esperanza en mi y en mi futuro , y tanta esperanza en cada persona con la que camino por los pasillos de LJHS. Estamos listos,  arrancamos, y ahora encendemos la llama de éxitos y de orgullo que es nuestro llamado, ahora que vivimos este último año, apuntando hacia la grandeza, a todo vuelo.